Todo sobre la Terapia de Reiki

La terapia del Reiki puede ser aplicada sobre cualquier persona, independientemente de su edad, su estado físico o su enfermedad. El encargado de ello será un Reikista que tenga unos conocimientos medios de las técnicas de esta disciplina.

Es normal que el desconocimiento sobre cómo se desarrollan estas terapias te cause un poco de respeto. No te preocupes, es normal tener miedo a lo desconocido. Por ello, a continuación se exponen una serie de aspectos comunes a la mayoría de estas sesiones:


• ¿Dónde se realizan las terapias? Las consultas en las que se llevan a cabo suelen ser habitaciones en las que no hay una decoración preestablecida, aunque sí una serie de elementos comunes como puede ser una camilla para realizar el tratamiento o diversos materiales que faciliten el crear un entorno agradable, como pueden ser una luz tenue, una temperatura adecuada, música relajante y aromas que inciten a la relajación.

 


• ¿Debe el paciente hacer algo antes de la terapia? No es necesario que el beneficiario de la terapia realice ninguna preparación previa a la sesión, aunque sí es importante que se encuentre lo más cómodo posible en el transcurso de la misma. Para ello, recibirá el tratamiento normalmente acostado en una camilla.

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• ¿Se conversa durante la terapia con el Reikista? Es cierto que se recomienda mantenerse en silencio durante el proceso para contribuir a la relajación del paciente y facilitar el trabajo del terapeuta. Sin embargo, durante las primeras sesiones se puede flexibilizar esta norma para que se establezca una relación de confianza entre el terapeuta y la persona que se pone en sus manos.

• ¿Cuánta y qué tipo de información hay que suministrar al sanador? De manera normal, el sanador necesitará de una pequeña orientación sobre el motivo de la consulta para dirigir mejor el tratamiento y obtener los mejores resultados, pero una vez obtenido este conocimiento la cantidad de información que el paciente desee compartir es decisión suya. Asimismo, el Reikista nunca y bajo ningún concepto deberá pedir al paciente que abandone el tratamiento médico que ya esté tomando. No hay que olvidar que esta disciplina es una terapia complementaria que actúa a nivel espiritual y que actuando conjuntamente con otro tipo de tratamientos puede contribuir a potenciar el proceso de reparación del organismo.

• ¿Cuánto duran las sesiones? La duración de las sesiones dependerá de los requerimientos de cada paciente, aunque lo normal es que se trate de encuentros de entre 45 minutos y una hora.  

• ¿Cuántas serán necesarias para sanar mi problema? El número de sesiones que se necesitan para realizar el tratamiento completo suele ser variable, dependiendo del tipo de patología que constituya el motivo de consulta y de los resultados que obtenga cada persona de manera individual. No obstante, se puede realizar una estimación:

-Para alteraciones leves de naturaleza física como resfriados, dolores musculares o lesiones articulares con unas siete sesiones suele ser suficiente. 

-Para enfermedades físicas graves o problemas emocionales comúnmente es necesario que el tiempo de terapia sea mayor, entre 14 y 21 sesiones. 

De forma general, aunque no se haya completado el tratamiento, los beneficios del Reiki suelen comenzar a apreciarse a partir de la cuarta sesión.

-El Reiki en el embarazo y en los niños

Aunque el Reiki pueda aplicarse en todos los ámbitos de la vida, existen una serie de situaciones vitales en los que puede ser de gran ayuda. El embarazo, por ejemplo, constituye una de las etapas más importantes y a la vez estresantes de la vida de la mujer. Es un proceso en el que suceden importantes cambios corporales y además requiere de unas modificaciones, en ocasiones drásticas, de los hábitos y rutinas. 

La aplicación de la Energía Universal durante esta fase puede otorgar numerosos beneficios, ya que permite a la madre a afrontar mejor el proceso trabajando sobre los miedos e inseguridades que surgen, contribuye a mejorar la autoestima que en ocasiones se pierde por los cambios estéticos y corporales que aparecen y ayuda a aliviar el cansancio y el estrés. Además, una vez se ha dado a luz, puede ayudar de nuevo a la madre a encarar los nuevos cambios corporales y de vida que suponen la vuelta a la normalidad corporal y el cuidado de un recién nacido. 

También cabe destacar que el Reiki puede contribuir al proceso de concepción mejorando la disposición de los padres y ayudándoles a obtener una situación corporal de equilibrio y armonía que favorezcan el proceso.

Por otro lado, el recién nacido también sufre de situaciones estresantes desde su salida al mundo. El tratamiento de Reiki sobre el recién nacido puede suponer una mejoría en su adaptación a la vida extrauterina y además contribuir a fortalecer la relación entre la madre y el niño.

Aunque normalmente se cree que el Reiki es solo para adultos, éste no tiene limitaciones en cuanto su ámbito de aplicación. Si bien es cierto que a los niños, por su naturaleza, es más difícil de aplicar por la dificultad que presenta conseguir que durante el tiempo de la sesión se encuentren relajados y tranquilos éstos se benefician de la terapia del mismo modo que los adultos y es una de las misiones del Reikista adaptar el tratamiento a las condiciones del paciente, por lo que pueden reducirse en cuanto a duración para tratar de obtener unos resultados óptimos sin conseguir que el niño vea la terapia como algo tedioso.

Entre los múltiples beneficios del Reiki que aporta en la infancia cabe destacar una mejoría en cuanto a su desarrollo y aprendizaje, puede facilitar el desempeño escolar y permite tratar las patologías comunes en los niños, como fracturas, heridas o resfriados, entre otras.

Al contrario que en la infancia en la que la aplicación del Reiki, salvo excepciones, suele estar orientada a conseguir un estado óptimo que permita un mejor desarrollo físico y mental, en la vida adulta los tratamientos suelen ir dirigidos a situaciones más concretas ofreciendo beneficios en todas ellas. Contribuye a afrontar mejor los cambios en los hábitos de vida que han arraigado profundamente, como ocurre cuando se quiere dejar de fumar o cuando se padece obesidad por rutinas erróneas en la dieta. En estos casos mejora la disposición del paciente ofreciéndoles herramientas con las que combatir el estrés que supone cambiar.

Ante problemas emocionales como la depresión ayuda al enfermo a encontrarse mejor consigo mismo y en armonía con su entorno, de modo que mejora su autoestima ofreciendo un soporte de gran importancia para mejorar la situación. En el caso de la ansiedad, el equilibrio que el Reiki otorga ayuda al paciente a afrontar mejor las situaciones que desencadenan el trastorno.

 

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